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La cocina puertorriqueña, o cocina criolla, se remonta a los tiempos de los araucanos y de los taínos, indígenas que habitaban la isla en aquel entonces y que subsistían alimentándose con maíz, frutas tropicales y mariscos. Las influencias de las cocinas española y africana dieron como resultado la incorporación de la carne de res, el puerco, el arroz, el trigo, el aceite de oliva, el quingombó (guingambó) y la yautía (malanga) y la aparición de una fusión de sabores e ingredientes característicamente puertorriqueña.
Los ricos y fértiles campos de Puerto Rico producen una gran variedad de frutas y vegetales, entre ellos el chayote, una fruta en forma de pera que se prepara de forma similar a la calabaza. Su corteza verde claro y el delicado sabor de su pulpa de color blanco hacen que el chayote se pueda usar ya sea sin cocer en ensaladas o partidas en mitades que se rellenan y se hornean, como es el caso de los Chayotes a la Crema.
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Es de esperar que los platos puertorriqueños no sean muy picantes a pesar de estar bien condimentados. Entre los condimentos clásicos están la cáscara rallada de limón verde (lima) y su jugo, el jengibre fresco, la naranja agria, el cilantro, el culantro o recao y el orégano. Muchos de estos ingredientes se utilizan en la preparación de condimentos imprescindibles como lo son el adobo y el sofrito que le dan a las recetas locales su sabor particular.
Los plátanos (plátanos machos) gozan de tanta popularidad entre los puertorriqueños que los que se producen en la isla no dan abasto y de ahí la necesidad de importarlos de otros países. Se utilizan en un sinfín de recetas diferentes, entre las que se encuentran los Piononos de Jueyes, confección a base de tacitas de plátanos que llevan un cremoso relleno. Muchos de los platos con mariscos se sirven acompañados del popular Mojo Isleño, una salsa de tomate muy popular en Puerto Rico que se prepara con aceitunas verdes, pimientos morrones, cebolla, alcaparras, hojas de laurel y vinagre.
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Se considera que el ron que le da tanto renombre a Puerto Rico es el mejor del mundo. Se produce siguiendo estrictas normas gubernamentales y se mezcla y se añeja a la perfección de modo que pueda utilizarse en un sinnúmero de bebidas, desde la Piña Colada hasta el Cubalibre.
Hay abundancia de postres en la cocina puertorriqueña que suelen consistir de algún tipo de natilla o de flan. El exquisito Majarete Puertorriqueño se prepara con harina de arroz y se condimenta con canela y con limón verde (lima) o naranja. Tanto la pulpa como la leche del coco se utilizan en favoritos clásicos tradicionales como lo es el dulce de coco conocido como Mampostial.
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